En un
momento de asueto, Carlos Villasana, junto con Juan Carlos Briones y Rodrigo
Hidalgo, decidieron reunir el mayor número de postales de la ciudad de México
que tenían resguardados en un blog para buscar –por simple ocio– darle una
mayor difusión. Sin mayor ánimo de lucro, se dieron a la tarea de traspasar su
colección fotográfica a Facebook, es decir, pasaron de una fan page a una comunidad, volviéndose abiertos a
las anécdotas e información sobre la capital, sus calles, sus historias más
recónditas y desconocidas, en medio de un artesanal proceso. Así nació “La ciudad de
México en el tiempo“.
De voz en
voz, más tarde llegaron las peticiones y aportes de cibernautas, además de los
asesoramientos de Carlos y su equipo a periodistas, historiadores, filósofos y
antropólogos. Retratar la transformación de la capital a una ciudad global
tiene sus grados de complejidad, pues a excepción de colecciones privadas
fotográficas, lo cual Villasana considera “ridículo”, pues sólo “elitiza” el
acceso a la historia en imágenes del Distrito Federal.
Según cifras
del INEGI, la ciudad tiene más de 8 millones de habitantes, lo cual le ha
arrebatado los parques por más arterias viales, casas viejas por edificaciones
o espacios demolidos. Los registros fotográficos han permitido involucrar a los
ciudadanos con su pasado histórico para otorgarle una mayor importancia y
conciencia. Cabe destacar que el acervo no es privado, es público. La colección
de la familia Villasana-Torres consta de 80 mil fotografías, la cual ha ido
aumentando con la aportación de miles de imágenes más.
¿Cuándo surgió la
idea de crear “La ciudad de México en el tiempo”?
Nació como
accidente. Hace 10 años, Raúl Torres y yo unimos dos colecciones grandes de
tarjetas postales, fotos, libros, revistas, cuadernillos, guías. Al juntarlo,
comenzamos a exponerlo en distintos sitios, desde museos, hasta revistas
especializadas y algunas exhibiciones de tarjetas postales en museos. La
colección de tarjetas postales en México es relativamente nueva, en Estados
Unidos es un tema muy conocido. Entre postales, negativos y fotos, tenemos
alrededor de 80 mil imágenes. Un factor interesante, es que tratamos de poner
la imagen original con la ubicación de Google Street View para que la gente
note el paso del tiempo.
En alguna
ocasión, el cronista Armando Ramírez, nos invitó a hacer dos cápsulas para la
televisión. Uno fue de la ciudadela y otro de cines. Ahí nos nació la idea de
crear un sitio donde hubiera una interacción directa con la gente. No teníamos
idea de cuánto iba a crecer. Otro plus fueron las descripciones que le damos a
las fotos, es un esfuerzo, ya que nos damos a la tarea de investigar.
¿Tienes en mente
transformar o hacer más grande tu proyecto?
Por ahora nos mantendremos como estamos, la respuesta ha
sido genial, probablemente cuando exista otra red social. Actualmente hay
propuestas de la UNAM que quiere rescatar las imágenes, junto con los pies de
foto. La Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa ya hizo algunas
pláticas con nosotros, no llegamos a acuerdos, sólo hubo promesas. Fue raro ver
que la ALDF otorgó dinero a proyectos que nunca iban a prosperar, pero no a
nosotros. La opacidad parte de que la gente desconoce su urbanidad, sus calles,
sus monumentos, no lo ven como “suyo”, no lo conocen, entonces de cierta
manera, no les interesa.
¿Denominarías tu
labor como la de “coleccionista” o “investigador”?
Coleccionista
de hueso colorado. Mi familia, mis padres fueron maestros, mi madre fue maestra
de historia y mi padre uno de los fundadores de las telesecundarias. Tengo esa
tendencia a enseñar. Lo mismo le pasa a Juan Carlos y a Rodrigo. Tenemos la
inquietud de mostrar a los demás con investigaciones propias. No lo checamos en
wikipedia, sino en los bancos de datos e imágenes que tenemos.
¿Qué te pareció el
trabajo que hizo Jo Hedwing Teeuwisse de sobreponer viejas fotografías en las
mismas locaciones?
En Barcelona
también lo hicieron. Nos han hablado mucho al respecto sobre hacer eso. Hace
poco vinieron de España, incluso nos mostraron un libro, pero
desafortunadamente no pudimos concretarlo. Nos encantaría hacer algo así. No
buscamos reconocimiento, simplemente somos el vehículo que lleva la imagen.
Tenemos tantas imágenes, que podríamos montar una exposición en varios museos.
¿Crees que los
cambios demográficos y urbanos han mermado la imagen de la ciudad?
Somos
millones de persona más. Es raro. Pero gran parte de pasaje urbano de hace 40 o
50 años fue abrir vías, las cuales hoy en día están saturadas de autos, aunque
todo está muy centralizado. Considero que debimos haber crecido hacia el
interior del país y no sólo en la ciudad. Las casonas de Avenida Juárez, o la
colonia Roma, la destruyeron y construyeron edificios de 10 pisos. El impacto
fue muy fuerte. De las casas que había en Reforma, hemos contado que sólo
permanecen seis, cuando en el porfiriato eran muchas. Fue un golpe tremendo
para el paisaje urbano.
¿Alguna autoridad
te ha brindado algún tipo de apoyo a tu proyecto?
Hablamos de
autoridades culturales principalmente. Hay muchos planes, sólo eso, promesas de
atendernos “en breve”. Por ejemplo, el año pasado el Museo Archivo de la
Fotografía tuvo que dar de baja su sitio de internet por falta de recursos, así
las cosas. Por otro lado, la UNAM nos ha brindado apoyo. Hemos sido invitados a
dar asesorías a diversas facultades, y eso está muy padre. No quiero dar
nombres, pero hay diversas autoridades de cultura que se hacen mensos con su
trabajo, sólo cuidan su chamba.
Al mirar tu acervo
y recordar tu infancia ¿Hay algo que extrañes de ese pasado?
A mi padre,
desde los 3 años me regalaba postales para cuando aprendiera a leer. El estar y
no estar. Lo que las imágenes pueden representar a cada uno. Extraño la
seguridad que tenía cuando era niño, podía salir por horas y horas a la calle,
extraño esa libertad. Está cabrón. En vacaciones me salía de la casa al
amanecer y regresaba hasta la noche sin mayor problema. Hay cosas que ya no
tenemos. Es real. No está bien que los niños sólo puedan jugar en un
McDonald’s.
¿Cómo te gustaría
que fuera valorado el trabajo de “La ciudad de México en el tiempo” en un
futuro?
Quiero que
los chavos sólo vean que fuimos un vehículo para la posteridad, los análisis,
la conciencia que estamos creando. Con la plática que hemos tenido con las
autoridades universitarias y gubernamentales, espero pronto se concrete algo.
Reconforta saber que muchas personas se enteraron de historia por nuestra
comunidad y no por otros medios. Es molesto reconocer la existencia de archivos
que alguna ocasión fueron públicos, que después empresarios los hicieron
privados, es ridículo. Conozco coleccionistas que son muy reservados, que no
ponen al público sus colecciones. Hay que tener pasión para esto, no es un hobbie.
¿Qué te parecen los
fenómenos sociales que has logrado retratar? ¿Simples modas o cambios sociales?
Por ejemplo,
el 2 de octubre, la gente estaba harta, pues muchos jóvenes aprovechas el
suceso para echar desmadre, olvidando lo que en realidad ocurrió. Podrían ser
más críticos dando o expresando su opinión en otros foros, los cambios, o a qué
conduce, y no que vaya asociado a echar desmadre cada años. Es muy poca la
memoria que se tiene al respecto.
El texto fue escrito para: homozapping.com.mx
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