sábado, 24 de mayo de 2014

Las autodefensas, ¿llegaron para quedarse?

                      

Los principales grupos de autodefensas de Michoacán están conformadas por ex policías, ex militares, ex jornaleros, incluso ex templarios, que ante la inoperancia de las autoridades estatales y la impunidad con la que operaba la organización delictiva Los Caballeros Templarios, quienes además de extorsionar a empresarios abusaban de mujeres e hijas de agricultores y habitantes; optaron por tomar las armas y luchar contra el cártel. La gran diversidad de personas que las integraron constituyó algo así como una “guerra declarada” contra Los Caballeros Templarios.

En un intento por querer dar a conocer la razón de su existencia, las autodefensas difundieron el documental “24 de Febrero Día de las Autodefensas La Película”, donde su líder, José Manuel Mireles, explicó que los problemas no estallaron por los “cobros de piso”, sino cuando miembros del cártel llegaron a casas de habitantes comunes a decir “me gusta mucho tu mujer, ahorita te la traigo, mientras, me bañas a tu niña, porque esa sí se va a quedar conmigo varios días”.

José Manuel Mireles, el otrora doctor que cambió los consultorios y estetoscopios por pistolas y rifles de asalto, sumó a algunos de sus pacientes a los grupos de autodefensas a la locura de los enfrentamientos armados, que iniciaron en Tepalcatepec hasta expandirse al sur de Michoacán, en Tierra Caliente. La polémica se generó cuando a pesar de su prohibición por ley, el ejército y la policía los toleraron, protegieron e instruyeron. Entre los saldos de los enfrentamientos están decenas de muertos de Los Caballeros Templarios, ciudadanos, niños, e incluso elementos de la policía.

El exprocurador del Estado de México, extitular de la Profeco y actual comisionado de Seguridad en Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, a quien quizá todos recordamos por sus atinadas resoluciones del caso Paulette, ya que en ese entonces fungía como subprocurador regional de Cuautitlán Izcalli y fue el primero en encabezar la investigación sobre la desaparición, además de sugerir que alguno de los padres tenía a la niña y no fue hasta 14 reconstrucciones después que admitió que la investigación tenía “inconsistencias”. Claro, bajo el cobijo de Alberto Bazbaz, pero con la eterna duda si el que falló fue él o su entonces jefe.

Designado por la presidencia para presidir la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral en el Estado de Michoacán, Alfredo Castillo –quien tuvo como objetivo restablecer la seguridad del estado– fungió como enlace entre la Secretaría de Gobernación y las autodefensas y autoridades locales, además de la facultad de disponer, ordenar, designar o remover a funcionarios públicos, luego de que el gobernador, el priísta Fausto Vallejo brillara por su ausencia e inoperancia. Hace unos días, Jorge Carlos Hurtado fue aprobado como nuevo secretario del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) por el pleno del Senado y de inmediato afirmó que la estrategia de las autodefensas es un proceso lento, pero eficaz, que dará mejores resultados y que evitará el derramamiento “inútil” de sangre, o sea que avaló el trato que se les brinda a las mismas.

Sin embargo, ambos mandos han coincidido en que las autodefensas deben desaparecer, ya que no se justifica la portación de armas o la justicia “por propia mano”, ya que el objetivo según ellos debe ser el recuperar la confianza de los ciudadanos, restablecer el tejido social y la seguridad. Por lo que el tiempo de las autodefensas parece comenzar a terminarse.

No obstante, las autodefensas parecen ganar tiempo, ya que a través de su vocero, José Manuel Mireles, aseguraron que no se desarmarían hasta que el último líder templario cayera, y en esto último parecieron tener razón, pues con el abatimiento de El Kike Plancarte y Nazario Moreno, el único líder templario vivo es Servando Gómez, alias La Tuta, por lo que el Ejército y las fuerzas federales limaron asperezas para unirse a las autodefensas en la caza de  Servando Gómez, en los municipios de Arteaga y Tumbiscatío, mientras que fuerzas del orden cercarían Las Cañas e Infiernillo, donde se prevé que de un momento a otro capturen al líder de Los Caballeros Templarios.

Como si se tratara de un calendario, a finales de abril, el gobierno federal dio a conocer el inicio de “Desmovilización, Registro y Desarme” de las autodefensas, donde afirmó que del 28 de abril al 10 de mayo se concluiría la entrega pacífica de las armas de manera ordenada, que va de municipio en municipio, tales como, Coahuayana, Apatzingán, Ziracuaretiro, Aquila, Huacana, Taretán, Tepalcatepec (de donde es José Manuel Mireles), Tumbiscatío, Gabriel Zamora, Buenavista, Arteaga, Nuevo Urecho, Aguililla, Lázaro Cárdenas, Ario de Rosales, Los Reyes, Turicato, Peribán, Churumuco, Tancítaro y Huetamo. Sin embargo, hasta el pasado fin de semana el proceso de desarme tenía registradas cerca de 4 mil armas, por lo que es de sospecharse que tratándose de un estado por la cantidad de armas incautadas, obviamente los propietarios no las entregarían en su totalidad.

En días recientes, el Wilson Center e In Sight Crime publicaron el estudio “El Dilema de seguridad en México, las autodefensas de Michoacán”, donde se señaló que el presidente, Enrique Peña Nieto, tiene un gran reto en reconstruir la confianza entre la sociedad y el estado, y dilucidó tres escenarios para las autodefensas, como que el gobierno encuentre alguna manera de legitimarlos, no rechazarlos, la segunda, que los grupos inconformes se integren a la estrategia nacional de seguridad, o bien, que el gobierno pacte con las agrupaciones de autodefensas más grandes para que trabajen a nivel político y de seguridad.


No hace falta ser analista para percatarse que una vez atrapada La Tuta, la impunidad, corrupción y debilidad del Estado volverá a ser evidente, así como el rebrote del narcotráfico como lo era desde antes en los dos sexenios panistas, sólo que con nuevas organizaciones delictivas, nuevos capos como líderes, como sucedió con la transformación de La Familia Michoacana a Los Caballeros Templarios, por lo que si Michoacán era un Estado Fallido, será difícil que los más de 100 municipios vuelvan a mantener características de impartición de justicia sin el soporte de policías comunitarias.

Texto frustrado y NO publicado en Vice México

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