sábado, 24 de mayo de 2014

Xenia Rueda: La importancia de repensar y reivindicar a los indígenas

                 

A dos décadas del levantamiento zapatista, las comunidades indígenas en Guerrero, Chiapas, Michoacán y Oaxaca no distinguen cambio alguno en banderas políticas, pues permanecen en el inminente olvido e invisibilidad social, salvo para la sociedad académica nacional e internacional, quienes ven con admiración, entusiasmo y análisis reivindicativo lo que denominan “un mundo totalmente diferente al resto”, es decir, las costumbres, la psique y su constante auto reflexión para desprenderse con soltura de la cotidianeidad, lo que llaman “el buen vivir”. Así lo entendió Xenia Rueda, dirigente del Seminario Sociedad del Conocimiento y Diversidad Cultural, de la UNAM.

Sin mayor vínculo que la curiosidad por “los otros” de la sociedad, los indígenas; Xenia comprendió que la mejor forma de acercarse a ese otro mundo era con preparación, dar más de forma sencilla y práctica, para ello estudió un doctorado en Filosofía de la Ciencia. A la par de su labor como docente, fundó con otros el Seminario donde trabaja temas relacionados con el multiculturalismo de los pueblos indígenas de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. En sus espacios libres, Rueda ha dado clases a jóvenes en secundarias de Tlapa.

Hablar de etnias siempre nos remite a desigualdad, rezago social, sin mencionar la limitada equidad de género y el bajo crecimiento económico. México es un país desigual, la brecha financiera entre ricos y pobres se adelgaza cada vez más. Según el reporte más reciente de la OCDE, de los 34 países que conforman la organización, el nuestro ocupa el último en distribución de ingreso, es decir, el 20.4% de los mexicanos vive con menos del 50% de ingreso medio nacional, lo cual contrasta con el plan del presidente Peña Nieto de erradicar el hambre a través de la Cruzada nacional contra el hambre, que no fue más que un tour publicitario de las marcas de comida chatarra por las comunidades de difícil acceso.

La sociedad académica ha servido de vehículo para levantar la voz ante décadas de repetirse los mismos errores, donde la administración priista ha tenido todas las credenciales de mostrarse como un estado fallido, ya que no puede garantizar la alimentación de toda su población, ni garantizar los derechos humanos, ni brindar los servicios públicos, ni extender cobertura alguna ante cualquier desastre natural, de tal modo que ha dejado desprotegidos a los sectores más vulnerables de la sociedad, que son colonias enteras de indígenas, donde en tiempo se congela y éstos carecen de cualquier servicio.

Es ahí donde Xenia cumple una función de solidaridad intelectual en la reconstrucción del individuo y la colectividad, desde herramientas filosóficas, que consisten en la reflexión, el diálogo por medio de la interpretación, que no es más que repensar a los indígenas. En palabras de Rueda, “Hemos recibido mucha información de lo que ellos hacen, por lo tanto, teníamos el compromiso de retribuirlos”.

¿Cuál es tu vínculo más cercano con los indígenas y los zapatistas?

Desde 1994 me causó un gran impacto y aunque era muy joven comencé a interesarme, especialmente en la licenciatura hice un seguimiento de las demandas, la situación del EZLN. Su objetivo siempre fue buscar justicia, igualdad política y social, reconocimiento indígena y autonomía. En la práctica, he organizado eventos cada año, incluso un amigo organiza la Semana Zapatista en el país Vasco. La incidencia del movimiento zapatista a nivel internacional es impresionante. Hacia dentro (en el país), se juzga demasiado, se cuestiona mucho.

¿Es verdad que se celebran conferencias internacionales entorno al EZLN? ¿Nos puedes comentar un poco al respecto?

En el exterior hay muchas cosas que se admiran del movimiento zapatista. La Semana Zapatista, en el país Vasco. Varios mexicanos hemos tenido la oportunidad de colaborar en esas conferencias. En el extranjero no se ve a los indígenas como un problema, sino como una virtud de México y países de América Latina. Esto se ha analizado a sobremanera.

¿Con qué óptica es percibido desde el extranjero el movimiento zapatista?

Se ha concluido en varias ocasiones que si México tuviera un gobierno más republicano, las exigencias de casi todas las etnias del país tendrían mucha cabida. Conoceríamos más la textura de los indígenas, se les reconocería más y se les comprendería más sin juzgarles. Desde la conquista siempre se ha visto al indígena como un recurso humano, como al ignorante que no tiene educación y siempre se les busca alfabetizar desde esa óptica. Sería vital que el gobierno encontrara soluciones si escuchara lo que se dice en estos foros, porque ahí se conoce de lo que se habla, en muchos casos conocen muy bien el territorio indígena, saben de lo que hablan y conocen las problemáticas.

Incluso el filósofo mexicano, Ambrosio Velasco, en su libro “Republicanismo y Multiculturalismo”, esboza las diferencias entre una democracia liberal y una republicana. Él, retoma a González Casanova, a Villoro, en un estudio muy particular, donde ve en el zapatismo un eje muy determinante, las vías de solución. Estoy de acuerdo, si se pensara más en una democracia republicana, habría más apertura y menos centralización, no sólo habría un gobierno que tomara todas las decisiones.

Existen ejemplos donde la emancipación funcionó, como en Cherán, donde tienen un representante para toda la comunidad que vela por ellos y sus intereses en todo momento, no como el resto de la ciudadanía, que está en una democracia liberal, donde la única obligación que se tiene es ejercer el voto cada 6 años. Su caso es una verdadera democracia.

Hay caso de relativo “éxito”, en Cherán, en Chiapas, en Oaxaca, donde en su comunidad Mixe siempre ha estado renuente hacia el estado en la cuestión política. De hecho, todas las decisiones políticas que toman son a través de asambleas comunitarias. Así eligen a sus representantes. En Michoacán, el año pasado, en tiempos de elecciones, Cherán obtuvo el aval de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se tomó muy en cuenta lo que la comunidad decidió.

Ante el autoritarismo del PRI, sabemos que surgió un movimiento de autodefensa precursor del EZLN llamado Fuerzas de Liberación Nacional. ¿Crees que existen vasos comunicantes  entre el movimiento zapatista y el surgimiento de las policías comunitarias en los estados del sur?

Entre los cambios de partidos que han gobernado realmente no existen diferencias. No ha habido ayuda alguna a las comunidades indígenas. Es el mismo esquema en todos los partidos, es decir, todos ven a los indígenas más como un estorbo que como un beneficio. Incluso, ante los estatutos de la OCDE, estas comunidades siempre son un problema. Es lo mismo en todos los partidos. No se podría hablar de un cambio de hace 20 años para acá.

Claro, las exigencias comunitarias han existido desde hace 30 o 40 años, sólo que ahora se ha hecho más evidente. Por ejemplo, en la Costa Chica, que es la más antigua, ahora son dos policías comunitarias. La cuestión de las policías comunitarias es que se han vuelto un tema mediático, aunque hoy en día hacen más evidente que antes, que el estado no está asegurando la seguridad de las poblaciones. Además, se puede notar que han copiado modelos de seguridad antaños, como Guerrero y Michoacán.

El movimiento zapatista estuvo muy bien pensado, sabían que al interior de la República Mexicana no tendrían mucho auge, su salida o vía más importante fue en el extranjero. El “boom” del levantamiento armado fue tomado más en cuenta a partir de la gran cobertura que se le dio desde el exterior.

¿En algún momento prosperaron los acuerdos entre el gobierno y los grupos indígenas?

Claro que prosperaron, no fueron un éxito total. Por ejemplo, en los acuerdos de San Andrés no se tiene una resolución muy clara, continúa habiendo problemas al respecto. El levantamiento zapatista fue un poco más pacífico, no como en las FARC, donde existían secuestros de años o atentados políticos. En eso caso, no hay guerrillas de armas tomar, sólo especulaciones. Acá, los zapatistas se relacionaron con intelectuales de una izquierda íntegra de ese entonces. Además hubo mediadores.

Cabe recordar que en las recientes inundaciones que originaron la tormenta “Manuel” y el huracán “Ingrid”, en Guerrero, los integrantes del Seminario Sociedad del Conocimiento y Diversidad Cultural, enviaron 40 toneladas de ayuda humanitaria a la Montaña Alta, ya que los habitantes Tlapas se mantenían en total abandono, lo cual reafirma la tesis de que viven discriminados.

¿Vivimos en un estado fallido permanente?

Existen regiones más democráticas que otras. No hay puntos de acuerdo e igualdad entre gobierno y sociedad y podríamos hablar de una Ciudad de México, una Guadalajara, un Monterrey. Los demás ciudadanos no tenemos lo que tienen las comunidades, acá parecería que cada quien va por su propio pie, rema a su corriente y nada más. Entre las comunidades y el resto del país son dos mundos distintos.

Desde que somos pequeños, en las escuelas se nos enseña a satisfacer nuestras propias necesidades. En las comunidades, aprendes, trabajas por y para tu comunidad. Ese es el tipo de choques que podemos tener los ciudadanos con ellos, que no se les entiende. En el caso del zapatismo tienen su propio modelo educativo, sus propias escuelas. Ellos se salieron del sistema, del económico, del político y de salud. Sus escuelas son peculiares, tienen los “caracoles”, donde se instruye a los niños y jóvenes en cómo podrían ayudar a su comunidad, que no es más que el bienestar común, el “buen vivir”.

¿Se ha diluido el EZLN? Es decir, pasaron de comunicados a publicar un poema el año pasado…

En varios años no se sabía bien lo que estaba pasando al interior del movimiento, de los caracoles y del Buen Gobierno. A partir del poema del año pasado se reactivaron muchas actividades que tenían. El poema es corto, pero tiene muchas cosas interesantes porque manifestaron de nuevo el rechazo al estado y constataron el reconocimiento a su propio estado, a su autonomía. En junio y julio de este año realizaron actividades de la escuela zapatista y convocaron a mucha gente. Hace algunas semanas el subcomandante Marcos hizo un balance de esas actividades. En enero instalarán una nueva escuelita zapatista.

En ocasiones no se tiene mayor identificación sobre cuál es el actual papel de Marcos, aunque a últimas fechas él sólo ha enfatizado que es el vocero. Sus comunicados son exactos, sólo para reivindicarse. El movimiento zapatista está tan activo como hace 20 años. Ya veremos qué pasará el 1 de enero de 2014, si habrá fiesta, celebración, o nuevamente instarán a repensar el movimiento a sus 20 años. Cada año se movilizan por miles hacia San Cristóbal de las Casas, donde se hacen notar de una manera pacifista.

Ahora que retornó el PRI, ¿Crees que haya aprendido alguna lección del levantamiento armado de 1994 o es el partido con el mismo esquema de gobierno?

El retornado PRI no ha establecido ningún tipo de negociación con el EZLN. Se prevé que sigan la misma vía, el tratar de ocultar que continúa pasando esto, cuando en realidad sigue muy presente. En los Acuerdos de San Andrés han transitado muchas personalidades del PAN y del PRI, y ni Fox, ni Calderón, ni mucho menos Zedillo han podido establecer acuerdos duros que logren atender las demandas básicas que tiene el zapatismo. El esquema del actual gobierno será el mismo, no hay menor indicio de que vaya a cambiar.

¿Ha funcionado el espacio que brindó la sociedad académica a las problemáticas de los indígenas? 

Yo creo que sí, lo hemos valorado como una agenda importante, pero nunca va a ser suficiente si no se aborda desde la parte política. Académicamente hablando, el zapatismo siempre ha sido objeto de estudio. Hay extranjeros que han hecho tesis completas sobre el zapatismo. El movimiento, los indígenas y el zapatismo están cubiertos de análisis, pero insisto, no es suficiente. Se puede decir que está entendido, pero socialmente no está entendido, pues socialmente siempre se ha relacionado como cuestiones apegadas a causas poco entendidas, que generan nulo interés en la población, incluso ha llegado a ser relacionado con Andrés Manuel López Obrador, o el PRD, lo que demuestra que las etnias no están comprendidas.


La sociedad académica ha servido de vehículo para hacer eco de las demandas zapatistas. Incluso el apoyo de la izquierda que se le brindó al movimiento fue genuino, claro, antes del año 2000. Después, esos personajes entraron a la esfera política y su apoyo se diluyó y se volvió mediático. 

La entrevista fue escrita para Spleen! Journal

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